viernes, 23 de noviembre de 2012

Año Mariano

Pues si, ya se ha cumplido un año de aquel magnífico día en que los españoles eligieron (yo no elegí a nadie, pues no pude votar por motivos ajenos a mi voluntad) por mayoría absoluta al Partido Popular, encabezado por Mariano Rajoy, para intentar capear el vendaval que suponía, y sigue suponiendo, la crisis económica. Haciendo un resumen de estos doce meses, y mirando el futuro con el poco optimismo que las circunstancias nos permiten, no sabía muy bien si titular el articulo de hoy como lo he hecho o llamarlo “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”. Pero, a pesar de todo, me niego a pensar que las cosas pueden empeorar todavía más, así que espero que lo que viene por delante sea mejor y no tengamos que recurrir a la frase de “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

Pero no toca hoy hablar de las perspectivas de futuro, sino hacer un balance del primer curso de Mariano como presidente de todos los españoles (la originalidad la dejamos para otro día). Prometo que he buscado y rebuscado por la hemerotecas (esa extraña forma que tienen algunos de llamar a Google) para encontrar algún tema sobre el que escribir positivamente pero, lamentablemente, no he encontrado nada. Por tanto, si notáis el análisis un poco sesgado, pensad que no es cosa mía, es que lo están haciendo así de mal.

Justicia

Aquí pinchamos en hueso. Rápidamente nos dimos cuenta que, el que parecía ser el más progresista y centrista de los ministros, en realidad era uno de los más conservadores y fachas (con todas las letras). Al ultracatólico Ruiz Gallardón no le gustaba nada la vigente ley del aborto (ésa que nos equiparaba a la mayoría de países desarrollados) así que propuso volver a la anterior. Eso si, con varias novedades, como retirar algunos supuestos válidos para abortar, como el caso de malformaciones en el feto. Mejor me guardo mi opinión para cuando se apruebe la ley definitivamente.

También en justicia nos hemos encontrado con la reforma del Código Penal, que endurece muchos aspectos haciéndose eco de las peticiones de los más populistas del partido, y el aumento de las tasas judiciales que hacen menos accesible las justicia para muchas personas.

Liberta de expresión

¿Cuál fue en este sentido la primera decisión del Gobierno? Desmantelar la que había sido (no lo digo yo, lo dicen todos los expertos sobre el tema) la época más imparcial de la historia de RTVE. Para empezar se cargó a periodistas incómodos como Juan Ramón Lucas o Ana Pastor, contratando a otros más afines como Julio Somoano (ex-director del informativo de Telemadrid) o Edurne Uriarte (mujer del ministro de Educación). Y, no contentos con eso, eliminaron la obligatoriedad del consenso para elegir a la dirección del medio público (se necesitaban la aprobación de 2/3 de los diputados) para pasar a mayoría simple, es decir, al “dedazo”.

Por otro lado, al comprobar que las manifestación en las calles españolas son cada vez más numerosas han decidido pararlo como sea. Las cargas brutales y desproporcionadas de los antidisturbios han sido portada en más de un medio internacional (no hay nada como el jarabe de palo, debe pensar alguno); y, por si esto fuera poco, en la reforma del Código Penal se da más de un paso para penalizar estos acontecimientos. 

Sanidad y Educación

En este tema no hace falta ahondar mucho, todos sabemos las barbaridades que se están haciendo con nuestros sistemas de educación y sanidad. Podríamos hablar largo y tendido sobre el asunto, pero ya lo hemos hecho en otros artículos, así que paso directamente a enunciar algunas de las medidas más significativas:

-         Miles de millones de euros de recortes.
-         Copago sanitario, eliminando servicios que antes eran gratuitos. Por ejemplo, el servicio de ambulancia para casos de poca urgencia.
-         Aumento del número de alumnos por clase, con el perjuicio consiguiente a la calidad de la enseñanza.
-         No renovación de miles de interinos, que se une a la paralización de las oposiciones en la mayoría de Comunidades desde hace demasiado tiempo.
-         Medicamentazo, que supone no sólo tener que pagar parte de las recetas que solían ser gratuitas, sino la retirada de más de 400 medicamentos del sistema público.
-         Aumento de las tasas universitarias de manera totalmente desproporcionada.
-         Medidas xenófobas como la retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes ilegales (también a muchos españoles) o hacer pagar a los alumnos extranjeros sin acuerdo entre países el coste total de sus estudios (unos 6.000€ por matrícula universitaria).
-         Reducción del acceso a las becas generales (aprobar el 100% de los créditos en muchas diplomaturas y licenciaturas), y prácticamente abandono de otras, como las becas Eramus.
-         Eliminación de la paga extra de navidad, aumento de horas de trabajo, reducción de sueldo, ..., a los funcionarios (médicos y profesores, entre tantos otros). Todo ello, claro está, tras desprestigiarlos públicamente una vez tras otra.
-         Reducción vergonzosa de la partida destinada a investigación, dejando ésta a nivel de los países menos desarrollados de Europa.

En fin, estas y muchos otras son las medidas más destacadas en Sanidad y Educación, lo cual no debe sorprendernos mucho echando un vistazo a los responsables de ambas materias. Ana Mato, la que no sabía que tenía un Jaguar de la trama Gurtel en su garaje, y que ha sido el hazmerreír de todas la ruedas de prensa por su escaso conocimiento sobre lo que hablaba. Y el señor Wert, azote de todo lo público y, como ya he dicho en otras ocasiones, el ministros más facha que hemos tenido nunca.

Y, ¿para qué todas estas medidas? Quien quiera pensar que se han tomado para salir de la crisis, que siga engañándose el tiempo que desee. El objetivo de todo esto es desmantelar los servicios públicos hasta tal punto que la única salida posible sea la privatización. Es decir, regalar bienes imprescindibles como la sanidad y la educación a sus amiguitos.

Economía y trabajo

Si bien en todo lo anterior no se podía esperar casi nada de un partido como el que nos gobierna, muchos votantes estaban esperanzados con la recuperación económica que sufriría el país con la llegada a la presidencia de Mariano Rajoy. Él mismo anunció que se comenzaría a crear trabajo al día siguiente de su elección o que la confianza haría que los inversores extranjeros se volvieran locos por venir a España. Nada más lejos de la realidad, basta con comparar las cifras desde su llegada hasta hoy:


-         En noviembre de 2011 el paro se situaba en el 21,52%, con casi 5 millones de parados. Hoy superamos el 25%, con 800.000 desempleados más. Para llegar hasta aquí, nada mejor que una reforma laboral que abarataba el despido y retiraba derechos a los trabajadores como nunca habíamos visto.
-         El PIB en el tercer trimestre de 2011 respecto al año anterior había crecido un 0.8%. Respecto a hace un año, hemos decrecido un 1,6%.
-         En estos doce meses se ha producido una fuga de capitales en nuestra economía de 247.172 millones de euros.
-         La prima de riesgo está prácticamente en niveles de hace un año (cuando Rajoy calificó la situación de extrema), después de haber alcanzado el máximo histórico durante los meses de verano. Esto es lo que Mariano llama confianza.
-         El déficit público, que debía reducirse al 6,3% por mandato de Europa (para eso se han tomado las medidas tan duras, según ellos) no bajará del 8% a final de año.
-         Y el año bursátil, desastroso. Uno de los peores entre las bolsas de todo el mundo.
-         Los impuestos deberían tener parcela propia, pero resumiendo: subida del IRPF y del IBI nada más llegar, para ahogar un poco más a las familias; al mismo tiempo, amnistía fiscal a los defraudadores, con la que se pretendían recaudar miles de millones. De momento se han recaudado 50; aumento del IVA, en algunos productos como al material escolar del 8% al 21%, después de estar durante casi un año haciendo una tremenda campaña en contra de la subida anterior.
 

Quizás se queden muchas cosas en el tintero, pero esto es sólo un pequeño resumen del, en mi opinión, fatídico último ejercicio. Hace un año, el 20 de noviembre (casualidades de la vida) los españoles elegían entre el malo conocido y el bueno por conocer. El malo conocido venía muy tocado, así que se escogió al bueno por conocer. Pero resultó que ni estaba por conocer (pocos políticos llevan tantos años como él ocupando cargos en distintas Administraciones) ni era bueno (de esto dan fe los datos). Así que en estos doce meses nada ha cambiado, al menos no para bien. Mientras nos damos cuenta que hay otras opciones y otras maneras de salir de la crisis que aún no hemos probado, no habrá más remedio que salir a la calle y quejarnos, cuando nos dejen, de las decisiones que tomen los que no hacen mucho llegaron al poder. Y como no todo va a ser malo, aquí os dejo uno de los mejores momentos de nuestro querido presidente.



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